miércoles, 22 de enero de 2014

Conocidos por casualidad (PARTE 3)

Al verse llegando a la orilla, luego de nadar un poco Tom, notó que Danielle no estaba cerca, al voltear vio cómo su mano se iba hundiendo y salió disparado a su rescate, tomo aire, cerró los ojos y lanzo una pequeña plegaria –no quería llegar tarde- y se fue al fondo de la represa, con sus manos buscaba algo que lo conectara con Danielle, puesto que no podía ver nada; sin embargo abrió los ojos y vislumbro una mano que parecía tocar el fondo, la agarro y halo con toda la fuerza que tenía hacia la superficie, ya se estaba quedando sin aire, Tom salió como pudo y llevo a Danielle a la orilla lo más rápido que pudo.
Asustado, con la respiración muy agitada por el agua que había entrado en sus pulmones trato de acomodar a Danielle lo mejor que pudo para hacerla reaccionar pues se encontraba inconsciente, le temblaban las manos y su corazón parecía que quería salir, estaba aterrorizado al punto de entrar en shock, sabía que todo eso había sido su culpa.

  • ¾    ¡DANIELLE! Despierta joder –gritaba Tom mientras agitaba el cuerpo inmóvil de la chica en sus brazos- ¡por favor, despierta, lo siento carajo! No tenía idea que esto pasaría por mi estupidez.


Tom rompió en llanto por la desesperación, se dio un par de golpes en el rostro y se dispuso a darle reanimación a Danielle, había tomado un par de clases en la universidad sobre primeros auxilios, la había tomado para conocer a una chica, nunca pensó que alguna vez tendría que utilizarlo.

  • ¾    1, 2, 3… ¡VAMOS MALDITA SEA, REACCIONA! –contaba Tom al darle reanimación a Danielle, estaba empezando a desesperarse y las lágrimas cayendo por sus mejillas no lo estaban ayudando.


Lo pensó un segundo y recordó que también debía darle respiración boca a boca, así que se secó un poco las lágrimas y siguió intentando reanimarla por 2 minutos seguidos sin descanso, ya sus brazos parecían no responderle pero él seguía con la poca fuerza que le quedaba, volvió a estallar con un grito ahogado por su llanto, hasta que… -se escuchó una tos fuerte- Danielle se estremeció, se levantó y arrojó una gran cantidad de agua de su boca, Tom la tomo de la espalda para ayudarle a sentarse y que pudiera calmarse.

  • ¾    Qué… ¿Qué nos ha pasado?
  • ¾    Por mi culpa casi nos matamos, lo siento, de verdad discúlpame, no tenía que algo así pasaría.
  • ¾    ¿PERO QUÉ ERES IDIOTA? Maldita sea claro que debías saber que algo así pasaría, te dije que no sabía manejar el puto caballo y me soltaste las pitas esas –Danielle ya había reaccionado y muy contrario a lo fría que estaba unos minutos atrás, estaba hirviendo su sangre como nunca.


AL principio, se le fue dificultoso decir palabra alguna a Danielle, pero luego de escuchar a Tom, recordó todo lo que había pasado y sintió arder su sangre más que nunca, quería molerlo a golpes pues lo que había hecho casi les cuesta la vida; sin embargo se sorprendió cuando al disponerse a vaciar toda su ira sobre Tom, este estaba acurrucado, llorando desconsoladamente, decidió tragar sus reclamos por un momento y preguntarle qué pasaba

  • ¾    Pero, por otro lado te agradezco mucho, de no haber sido por ti, quizá estuviera en el fondo de la represa ya en otro mundo.
  • ¾    Pues fue mi culpa que en un principio cayeras allí –dijo levantando un poco la cabeza y con el rostro empapado en lágrimas-, además tampoco soy tan estúpido como para no darme cuenta que lo haces es porque me has visto llorar y quieres hacerme sentir mejor, pues ahórratelo no lo necesito.
  • ¾    ¿Pero qué culos te pasa? Estoy intentando que te calmes y parece que tú fueras al que le está hirviendo la sangre aquí.
  • Una oleada de confusión tuvo Danielle en aquel momento, Tom estaba bastante mal, pero al mismo tiempo parecía igual de molesto que ella o quizá aún más.
  • ¾    Bueno, no digo nada, pero dime entonces, ¿Por qué lloras? –le decía mientras se acercaba un poco a él.
  • ¾    No es de tu incumbencia.
  • ¾    Pues ahora lo es, casi me matas, creo que lo mínimo que puedes hacer es contarme porque te comportas así.
  • ¾    ¿Estás tratando de chantajearme? –dijo Tom con una leve sonrisa en su rostro.
  • ¾    Pues claro, ¿O es que también te vas a molestar por interesarme en que es lo que te pasa? –Danielle le devolvió la leve sonrisa a Tom, con el fin de que se sintiera un poco más confiado.


Trago el nudo en su garganta, por una extraña razón, sentía que ella le transmitía mucha seguridad y confianza, incluso desde mucho antes. Sintió deseos de decirle todo lo que sentía, lo que lo había estado atormentando desde hacía un par de años. Era un suceso de su vida que nunca había logrado superar, nunca había sido capaz de enfrentarlo realmente.

  • ¾    ¿Cómo es que puedo confiar en ti? Dame una razón para no pensar que le dirás a alguien más.
  • ¾    Casi me matas y aun así quiero escucharte, ¿No es eso suficiente para que confíes en que esto no saldrá de aquí?
  • ¾    Está bien, pero por favor, las preguntas que vayas a hacer, piénsalas dos veces porque a la primera que me haga sentir incomodo la verdad es que no podré decir más.
  • ¾    Lo intentaré –finalizo Danielle con una tierna sonrisa, para darle un poco más de confianza a Tom, la verdad es que ya no estaba molesta, solo pensaba en escucharlo en ese momento.


Tom le indico que se sentaran debajo de un árbol que yacía a unos pocos metros de donde estaban, debían aprovechar la sombra pues aún estaba soleado. Ella fue directamente hacía el árbol, mientras él trataba de controlar al caballo que minutos antes había causado el accidente, luego de calmarlo, lo acaricio y lo amarro al árbol donde estaban. Se sentó al lado de Danielle, la tomó de las manos y sintió un corrientazo al tocarla, no había sentido esa sensación antes, pero lo más curioso de todo fue que sintió que Danielle, se estremeció un poco, de cualquier manera trato de hacer como si eso no hubiera pasado y le dijo…

  • ¾    ¿Sabes? No sé si puede hacer esto, la verdad no estoy muy seguro.
  • ¾    Me lo suponía, si no quieres hablar de eso conmigo lo entiendo, pero realmente quiero escucharte, mírate aún salen lágrimas de tu rostro y pareces más calmado, estás muy mal y eso que fui yo quien se llevó la peor parte de todo esto.
  • ¾    Tal vez, no estés muy segura de eso, quizá en cierta manera la peor parte fue para mí –agacho la cabeza y la metió entre sus rodillas, había vuelto el nudo en su garganta.
  • ¾    Dejémoslo en un empate por ahora, más bien dime: ¿Cómo te sientes?
  • ¾    Mal, aunque no me haya pasado nada físicamente.
  • ¾    Ya te lo he dicho y creo que te lo he demostrado, puedes confiar en mí, la verdad nunca había estado más dispuesta a escuchar a alguien como lo estoy ahora contigo –le dijo con una tierna sonrisa y un meneo curioso con su pelo, esto apaciguo los nervios de Tom.
  • ¾    Es qué… Esto es muy difícil…


Tom tartamudeaba, iba a romper a llorar nuevamente cuando en un acto inesperado… Danielle le dio un abrazo, un muy fuerte abrazo, Tom sintió ese abrazo como los que las personas se dan luego de haber pasado muchos años sin verse y de extrañarme mucho, lo sintió en el alma, se calmó su corazón de las preocupaciones, ahora estaba acelerado por aquel gesto de la que hacía unas horas era una desconocida. Fue como si le abrazara el alma y calmará todo su ser, aunque tardó en reaccionar, también la abrazo y se sintió aún más intenso, sintió deseos de nunca soltarla, pero se había decidido… Le contaría a Danielle, ya había pasado mucho tiempo, estaba por anochecer pronto.



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