martes, 31 de diciembre de 2013

Conocidos por casualidad (PARTE 2)



Llegado el momento de partir, Danielle se encargó de presentar a todos con Tom, quien momentos antes los había invitado al mencionado paseo e inmediatamente después partieron, era relativamente cerca aquella finca, todos estaban emocionados, incluso Danielle que no se había mostrado del todo de acuerdo con aquel paseo, aunque le encantaba ir a fincas. Al entrar y llegar a donde todos se encontraban, todo parecía un festejo, era el cumpleaños de alguien y se sintieron un poco apenadas, puesto que no sabían nada de eso; sin embargo parecía que el cumplimentado aún no llegaba, todos fueron bajando de a poco del carro, Tom por ser el que iba conduciendo, fue el último en salir y se resolvió el asunto, a él era quien esperaran, todos salieron a su encuentro con un abrazo, y muchas felicitaciones.

Todos los amigos de Tom, se fueron presentando amablemente con los acompañantes que había traído, pues después de todo era su cumpleaños. Se instalaron, colocaron música y empezaron todos a charlar muy animadamente, luego de un par de cervezas, comida y dulces, Tom se levantó y pregunto si alguien querría hacer algo distinto, estaba un poco aburrido, quería recorrer la finca, al escuchar esto Danielle preguntó si había caballos, Tom dijo

-       Es una idea genial, montaremos los caballos en parejas y saldremos a conocer la finca, excelente idea Danielle –estaba muy emocionado y con una sonrisa prominente-.

Todos asintieron, se organizaron, debían partir 7 caballos e irían en parejas, puesto que había exactamente 14 personas, de las cuales 7 de ellas ya conocían la finca en su totalidad, estos eran los encargados de ser los guías lo que se debía decidir era quien sería su pareja y para esto Tom ya tenía algo planeado. Tomo 14 ramillas y las partió en tamaños diferentes por parejas de 7, quienes sacaran las ramillas iguales irían partiendo, claro está que a los guías les dio una ramilla a cada uno y los que debían escoger serían los 7 restantes, ya esto estaba arreglado por él para poder arreglar su encuentro con la amiga de Danielle, pero no contaba con que ella parecía haber aprovechado y planeado algo también, solo que él no iba incluido, sino su amigo Tony, se fijó muy bien el tamaño de la ramilla que posiblemente sería la de Tony y tuvo suerte, obvio esa es otra historia. Danielle fue la última en tomar la ramilla y ya Tom sabía que iría con ella; subieron al caballo y salieron a cabalgar, Tom notó unos minutos después que Danielle estaba muy tensa e intento romper el hielo, después de todo era mejor tener una buena charla, conocerla y disfrutar del paseo.

-       No te preocupes no nos pasará nada, pareces asustada, ¿Lo estás?
-       Un poco, es que no es que haya hecho esto de subir a caballo antes muchas veces, pero de verdad que quisiera aprender, pero me da mucho miedo –dijo con tono de preocupación-.
-       No te preocupes, Zeús es el caballo más manso de todos, si gustas puedo enseñarte para que te sientas más segura en una próxima ocasión –le sonrió muy amablemente, estaba empezando a disfrutar de la compañía-.
-       No lo sé, no estoy muy segura… Y… Y si nos caemos por mi culpa o nos pasa algo malo, no mejor déjalo así –ya estaba empezando a exaltarse un poco por el miedo-.
-       Eres muy miedosa, ya te dije que no pasará nada, si llegas a perder el control de zeús yo te ayudo, mejor relájate y toma las riendas.
-       Pero… Pero es que… No, no quiero, me da miedo –dijo entre cortadas palabras-.
-       Ya cállate y toma las jodidas riendas, no nos pasará nada, además decide ya porque acabo de soltarlas y si no las tomas el caballo enloquecerá y quien sabe qué pasará con nosotros –dijo con una risa muda, para que Danielle no notará que se reía, porque dio un brinco del susto-.

Ese momento quizá fue el más crucial, debido a que Tom sintió que no podría haber tenido mejor compañía que ella e incluso sin saberlo, Danielle con sus miedos encima y todo, estaba disfrutando totalmente de aquella compañía, aunque obviamente en ese momento solo quería darle un abrazo muy fuerte; en el cuello; con una soga hasta que se ahogara, pero no podría ser ese el caso. Los dos estaban disfrutando de la compañía del otro y sin saberlo nació una pequeña conexión que poco tiempo después de un par de caídas, risas, llantos y sobre todo de mucha agua, se fortalecería y se haría mucho más visible para los dos.

-       ¡Estás loco!, nos quieres matar o qué, que carajos pasa contigo, ya toma las putas pitas estás que no sé qué mierda hacer –estaba muy asustada, estaba gritándole a alguien que apenas conocía, aunque disfrutaba de la adrenalina del momento y de poderle gritar groserías a Tom, y sobre todo que realmente estaba aprendiendo algo-.
-       JAJAJA –vocifero su risa cada vez más fuerte-, no, olvídalo, yo tengo las manos muy ocupadas agarrándome de la silla por si nos matas, pero vas bien no te preocupes tanto.

Para ese momento Tom se había olvidado que existía un mundo, estaba inmerso en el momento que vivía con Danielle, nunca había disfrutado tanto un cumpleaños en su vida.

-       ¡Eres un hijo de puta! Harás que nos matemos estúpido, ¿Cómo mierdas hago que está cosa frene?, parece ir directo a una represa.
-       ¡Mierda! Voltea las riendas hacía algún lado, no frenes en seco porque nos podría tirar el caballo, solo voltea las riendas a un lado –dijo con un tono muy diferente al que había tenido antes, parecía muy asustado-.

Danielle intento hacer lo que Tom le dijo, pues sonó muy asustado, casi tanto como podría estarlo ella en ese instante, pero cualquier intento por escuchar fue en vano, el caballo al verse muy cerca de la represa se hizo automáticamente a un lado debido a su instinto, pero en ese mismo instante Danielle haló las riendas hacia el lado contrario y muy fuerte, el caballo dio un giro exagerado el cual disparo a Danielle y Tom hacía la represa. Solo se escuchó el estruendo de ellos cayendo al agua y los gritos que vociferaron por separado, estaban muy aturdidos los dos para intentar buscar el otro, el agua en sus ojos hacía borrosa su vista y no escuchaban nada debido al estruendo del agua golpeando contra ellos.



viernes, 20 de diciembre de 2013

A solas contigo

Mi mayor necesidad es tenerte un tiempo a solas, 
no importa donde, no importa como, 
solo quiero disfrutar de la parsimonia de tu voz; 
de lo profundo de tu mirada; 
de la comodidad de tu cuerpo acoplándose al mio.
Quiero tenerte a solas, para llenarte el cuerpo con besos ardientes sin temor,
 para darte caricias que quemen la piel debajo de mis manos.


Quiero tenerte conmigo a solas, 
porque se que es el momento donde eres solo mía y soy solo tuyo,
 donde puedes ser tú misma en todo tu esplendor
 y convencerme más de que eres la mejor decisión que alguna vez tome.


Quiero tenerte a solas,
 para hacerte el amor y quedarnos dormidos del cansancio,
 para verte dormida junto a mi y seguir acariciándote hasta despertarte nuevamente;
 quédate conmigo a solas, 
aunque sea por un rato y déjame disfrutar de todo tu ser.


¿Quieres quedarte conmigo a solas?

jueves, 12 de diciembre de 2013

Conocidos por casualidad (PARTE 1)

En esta noche, quise recordar una historia que me encantaría contar, se trata de como mi mejor amigo conoció a la mujer que lo dejaría marcado, que tendría en él un antes y un después de su presencia en su vida. Esta historia comenzó en un día como cualquiera en la universidad, a excepción claro del encuentro que instantes más tarde tendrían Danielle –la chica de la que hablo- y Tom –mi mejor amigo-. Estábamos conversando Tom y yo en la cafetería de la universidad sobre un paseo que tendríamos horas después a la finca de uno de nuestros compañeros, en ese instante Danielle se acercaba con unas amigas de comprar su almuerzo –una de sus amigas era realmente hermosa-, cuando Tom se levantó muy repentinamente y sin mirar adelante, golpeo a Danielle y le hizo tirar todo su almuerzo encima de él –eso estuvo muy bien, quien lo manda a no mirar al frente cuando sale de esa manera- la cara de aquella por el momento desconocida chica era de horror, todos estaban riéndose y señalándolos –obviamente yo era de los que reía a carcajadas- para vaya sorpresa se llevó ella al ver que Tom le estaba sonriendo mientras se agachaba a recoger los platos y las cosas que habían caído al suelo, al levantarse le dijo
-Lo siento, fue mi culpa, no tuve intenciones de tirarte tu almuerzo, soy un descuidado, ¿Te puedo invitar a otro almuerzo? Pues de esté al parecer queda solo lo que tengo en mi camisa –quiso ser un poco cómico aquel momento y rio al ver que ella le lanzaba una leve sonrisa-.
-No te preocupes, yo me las arreglare y discúlpame tú, es que iba un poco distraída –agacho la cabeza como en modo de disculpa al decir esto último-.
Riendo a carcajadas por lo que escucho decir de aquella chica, le levanto el rostro por su mentón y le sonrió, se encogió de hombros y le lanzo una sonrisa.
-No seas engreída –insistió- yo invito, te he visto un par de veces en tus clases de leyes, quisiera preguntarte un par de cosas mientras almorzamos, ¿Te parece?
-No soy ninguna engreída, pero está bien, solo porque en realidad tengo mucha hambre y porque quiero saber cómo es que sabes que estudio leyes –dijo con severidad y desconfianza- nunca te he visto en alguna clase y primera vez que te veo en esta universidad.
Danielle suspiro consternada por ese momento, nunca antes había pasado por un momento así y de conocer a alguien de esa manera, pensaba en si debió haber aceptado aquella invitación, pero se vio interrumpida por las palabras de él.
-Bueno, veo que estás curiosa de saber porque se de ti, es una curiosa historia, ven y siéntate a comer y te lo diré, ya he pedido los almuerzos y vienen a traerlos –decía con amabilidad muy extraña, generalmente Tom no era tan amable con las personas, incluso no era de relacionarse mucho-.
Yo estaba sentado en la mesa de al lado donde ellos se habían sentado a almorzar, escuche todo lo que Tom le decía a aquella chica, no sabía que se traía entre manos pero en ese momento tenía mejores cosas que hacer y me fui, el resto de lo que hablaron lo supe momentos después, Tom vino contándomelo todo.
Un par de minutos pasaron para que llegaran los almuerzos, al momento de que el chico de los almuerzos se retirará, Tom le dijo a la chica.
-Qué pena no haber presentado, mi nombre es Tom Crain, ¿Cómo te llamas? –pregunto apenado-.
-No te preocupes, me llamo Danielle Pierce, ahora dejémonos de rodeos y dime como es que sabes de mí –respondió desafiante-.
-Cálmate, joder, tampoco es que sea la gran cosa, no es que sea un acosador o bueno, no tanto –rio tratando de romper el hielo, notaba que Danielle se sentía un poco incomoda, aunque no sabía si lo que había dicho había sido lo mejor-.
Al ver la expresión de desagrado de Danielle, decidió empezar a contarle que ella era compañera de curso de una niña que a él le llamaba la atención y que a veces pasaba por su salón a espiarla entra clases, entre sus varias incursiones de acosador silencioso, la vio cerca a aquella chicha y pues por eso recordaba su rostro, curiosamente esa chicha de la que hablaba era amiga de Danielle, o bueno esto no era tan curioso, ella ahora entendía el interés de esté en hablar con ella, lo que Tom no le dijo a Danielle, fue que además de esa chica, había alguien más que llamaba mucho su atención.
-Ah claro ahora entiendo todo –dijo cortante Danielle al ver que Tom parecía haber finalizado su historia- supongo que toda este show solo es para poder acercarte a ella.
Tom se sintió un poco intimidado por la forma en lo que aquello había sonado, tenía razón, pero tampoco tenía porque ser así, le había gustado la actitud honesta de Danielle.
-Bueno si lo dices de esa forma no suena para nada bien, pero si, es algo así. Es más, quería invitarles a un paseo a una finca que está a algo más de 10 minutos de aquí, irán muchas personas, solo quisiera tener la posibilidad de hablar con tu amiga y es la ocasión perfecta –intentaba persuadir a Danielle para que viera sus buenas intenciones-.
-Le diré a ellas haber que dicen, no te aseguro nada, por lo menos yo no iré –dijo mientras se levantaba de la mesa-.
-¡No!, pero la idea es que vayan todas ustedes, así se sienten seguras de que nada les pasará, es más si quieres pueden decirle a sus amigos, no hay problema con eso, solo quiero que vayan todas.
-Uhmm, ok –respondió un poco desconfiada- está bien, le diré a todos, pero en caso de ir debemos regresarnos temprano, ¿OK? –Dijo con severidad-.
-No hay prob
lema, yo las traeré de vuelta cuando lo necesiten.
Danielle fue donde sus amigas, no muy emocionada por el tal paseo, pero al decirles a ella no dudaron en decir que si ni un solo segundo, le dijeron a dos de sus amigos que aceptaron acompañarlas para que estuvieran tranquilas, a pesar de eso ella seguía sin ánimos, no confiaba mucho, pero por sus amigas accedió ir.
-Ok, todos aceptaron, pero nos devolveremos temprano.
-¡PERFECTO! –dijo con notable emoción- entonces reúnanse y estén listas que en menos de 15 minutos salimos, nos encontramos aquí mismo.
Así Danielle vio partir a Tom hacia unos salones que suponía era donde le dictaban clases, se encontró con unas personas y hablaban muy entusiastas, sobre todo él.



miércoles, 11 de diciembre de 2013

Siendo un vino joven

He intentado muchas veces describir o explicar los dolores de mi vida, obviamente han sido intentos perdidos. Es muy complicado lidiar a diario con un ser que parece más demacrado al pasar los días, no soy como el vino o el whiskey -que entre más añejo es mucho más fino y elegante- esos si que mejoran con los años; yo por otra parte soy como ese vino joven con muchos alti-bajos, quizá la primera botella sea más dulce que la siguiente, o con más contenido de alcohol. Soy incesante, veo al espejo alguien que parece no poder con el peso que le da vida, pero no por no querer, sino por la incapacidad que representa convertir las experiencias vividas en una ruta de solución.
Vivo engañándome, mintiéndome, sobre que todo lo que ya me ha pasado ya he aprendido de ello, pero no, haciendo una análisis muy introspectivo pude ver que la mayoría de esas cosas que pensaba de las que había aprendido, solo  están allí como un mal recuerdo, he cometido el mismo error más de dos veces, quizá solo he hecho una mala interpretación y lo único que he hecho es irme por el camino equivocado. Soy un ser de errores, con virtudes como cualquiera, pero mis errores le superan en mucho, digo que trato, pero es mentira solo me engaño al decirlo y lo hago con alguien más sigo cometiendo el mismo error, diciendo las mismas palabras, desperdiciando las mismas oportunidades, pero... ¿Seré yo el único que pasa por esto? Es difícil poder responderlo, puesto que son muy pocos los casos que las personas aceptan que no han aprendido nada y que todo el tiempo que han invertido en eso, solo ha sido tiempo perdido, pero por esta misma razón es que es tan sencillo negarlo, porque si hay algo que puede frustrar inmediato a alguien, es el saber que ha perdido su tiempo, es valioso, es lo único de lo supones que en cualquier momento puede terminar y deseas aprovechar al máximo, aunque seamos sinceros, cuando nos llega el día solo tenemos quejas para con nosotros mismos por no haber aprovechado lo suficiente, no haber hecho lo suficiente, es lo normal, toda una vida no nos alcanza para poder realizar todo lo que deseamos, pero deberíamos estar agradecidos por lo que hemos podido hacer y seguir deseando más cosas, que por más imposible que parezcan son el motor de nuestras acciones.

Este tipo de pensamiento, supero mi vida por varios años, aquel ser demacrado, fue fortaleciéndose de a poco; sin embargo al mirarme en el espejo sigo viendo esas grietas, menos visibles pero más profundas. ¿Cuantos de nosotros no somos capaces de aceptar que nos equivocamos, de aceptar que necesitamos ayuda?, aceptando por una vez alguna de esas cosas, podrás notar un cambio. Yo ya lo hice, ¿Y tú?

lunes, 9 de diciembre de 2013

No hay necesidad de decir adios

Era una noche como cualquiera, silenciosa, tranquila, hasta que el sonido de una llamada entrante del celular lo aturdió. Era Cristine, sonaba un poco intranquila... Alo.. ¡Alo!, me escuchas? -dijo en tono de desesperación-
Si, claro, aquí estoy, que pasa? -Dijo Alan, sereno- suenas muy ansiosa.
Si, si, lo sé... Es que necesito hablar contigo urgentemente, puedes venir por mi?
Claro, si quieres podemos salir a comer algo, igual estaba apunto de ir a buscar algo de comer.
Perfecto, yo también tengo un poco de hambre, vienes ya? - insistió Cristine-.
Si, en cinco minutos estaré en tu puerta -dijo rápidamente Alan, antes de ser presionado nuevamente-.
Tiempo después, Alan estaba tocando el claxon para que Cristine saliera, ella se despidió y salió a su encuentro. Demoraste un poco -dijo un poco enfadada-.
Si, bueno, es que pare a echar un poco de gasolina, quiero llevarte a un lugar especial.
Si? Y donde? -estaba sintiéndose muy emocionada- dime, quiero saber.
Es una sorpresa, no seas precipitada -le sonrió tratando de calmar su emoción-
NO, dime ya... Sabes que no puedes soltar algo así y luego no decirme nada.
Ya te dije, es una sorpresa, igual ya lo verás.

Cristine subió al carro y miraba muy desafiante a Alan, deseaba que le dijera hacia donde iban y ver que el no decía una sola palabra y solo sonreía, la hacia desearlo más. Empezó a impacientarse cuando notó que ya estaban muy lejos, incluso ya habían salido de la ciudad.
Adonde carajos me estás llevando, se suponía que íbamos a comer algo no? -estaba un poco molesta por no saber adonde estaba yendo, pero al mismo tiempo muy emocionada porque le gustaba salir de la ciudad-
Pues yo no dije en ningún momento que iríamos a comer a un restaurante, no te precipites, ya casi llegamos. En lo que dijo esto, ya estaba entrando a andar por un camino que estaba a la orilla de la carretera, se dirigían hacia una especie se lomilla, el rostro de Cristine solo demostraba la más grata sorpresa cuando Alan estaciono el carro, era una vista hermosa, se podía ver las luces de la ciudad desde esa parte y toda la vegetación que la antecedía. 



Te presento mi lugar favorito, aquí comeremos algo, como sabes que no se cocinar mucho traje unos sandwiches y una botellita de vino, al fin y al cabo hay que celebrar que se cumplen casi año y medio de estar juntos -en sus ojos se notaba un brillo y una felicidad al decir aquello, estaba muy entusiasmado porque había podido sorprender a Cristine-
Yo... Oh, que estúpida -para ella fue como un baldado de agua fría, se le había olvidado por completo que esa era su fecha especial, preciso ese día- Lo siento, de verdad que si, no, no lo recordaba... Es... Es que hoy ha sido un día bastante agitado, han pasado muchas cosas, de verdad lo siento -se abalanzo hacia Alan y le dio un cálido abrazo-.
No te preocupes, que lo importante es que estamos juntos, no? -le dijo Alan agarrando su rostro y mirándola a los ojos, para luego darle un apasionado beso-.
Es que... Yo... Lo siento, no tenia idea, quizá no debí... -sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas, tartamudeaba y se entre cortaban sus palabras-
Pero que pasa? No... no te gusto esto? Joderr que sucede?? ...
¡Alan! -dijo cortante- A mi padre lo trasladan a otra ciudad, nos vamos en dos semanas... Yo, no sabia como decirte esto, ahora me siento una mierda por haber escogido este día para decirlo, pero darle más cuerda al asunto seria mucho peor, lo siento.
Entiendo -dijo Alan sonriendo, pero con una lagrima recorriendo su rostro- entonces está será como nuestra ultima cena no? Jajaja.... -al decir esto, cayo arrodillado, derrotado, no sabia que más decir-
Alan, alan, que te pasa?? Te sientes bien, joder yo no quería que las cosas fueran así, sabes bien que lo ultimo que quiero es dejar todo lo que aquí tengo, pero.. no tengo forma alguna de responder por mi.misma.
No, no te preocupes que sabes que más que nada entiendo que esta es una de esas oportunidades que solo se presentan una sola vez en la vida, pero tú eres esa persona que solo aparece una vez en la vida.. No quisiera perderte nunca, pero nada es como uno quisiera que fuera no? -esto ultimo lo dijo, levantándose y mostrandole una leve sonrisa a Cristine- de igual forma nada puede hacerse, van en busca de tener un mejor futuro y tienes la ventaja que podrás terminar tus estudios, tampoco será como si no fuéramos a vernos nunca más, yo... Trataré de visitarte cada que pueda y espero que puedas hacer lo mismo conmigo.
Pero no lo digas de esa manera, claro que pensé en venir cada que pudiera y pues cuando no, te regalaba los pasajes para que tu fueras -con lagrimas en los ojos, cogía fuerzas para seguir hablando- yo no quiero terminar esto que tenemos, pero será muy difícil mantenernos distanciados después de estar tan cerca y tener tanto tiempo para compartir.
Pues ya no hay nada que hacer, solo disfrutar el momento que vivimos ahora, tú solo vas a librar una batalla, la verdadera guerra la vivimos juntos, por tiempos separados pero no significa que al pasar ese tiempo, no nos vayamos a volver a encontrar. Si la vida nos vuelve a unir, por lo menos las circunstancias habrán cambiado y no sea necesario volver a separarnos; sin embargo, si no tenemos más posibilidad, prométeme ser feliz y seguir todos esos sueños que tenías conmigo con otra persona, para cuando el día que nos volvamos a ver, tengas miles de historias que contarme, no hay necesidad de decirnos adiós, porque se que regresaras, por lo tanto dejemos este amargo trago y tomemos uno de verdad, realmente traje dos botellas de vino, una para nosotros y la otra para bañarte el cuerpo con ella, así que a disfrutar -finalizo con una sonrisa de medio lado, y un fuerte abrazo que estremeció a Cristine-. Eres lo mejor que pudo pasarme en la vida Alan -respondió, secando sus lagrimas Cristine- gracias por haber aparecido y ojala no tenga que conocer a nadie más.
Tú también eres lo mejor que me ha pasado y si llegas a conocer a otra persona, recuerdame como alguien que solo paso por tu vida para prepararte para la persona que en verdad te acompañaría el resto de tu vida -dijo mientras servia el vino- así que salud porque más allá de lo que pase, nunca nos olvidaremos.
¡SALUD! -dijo muy entusiasta Cristine- Te quiero. Ahora déjame ver esa botella de vino, porque no solo me bañara a mi -se le abalanzo encima a Alan y le dio un apasionado beso-.