
Llegado el momento de partir, Danielle se encargó de presentar a todos con Tom, quien momentos antes los había invitado al mencionado paseo e inmediatamente después partieron, era relativamente cerca aquella finca, todos estaban emocionados, incluso Danielle que no se había mostrado del todo de acuerdo con aquel paseo, aunque le encantaba ir a fincas. Al entrar y llegar a donde todos se encontraban, todo parecía un festejo, era el cumpleaños de alguien y se sintieron un poco apenadas, puesto que no sabían nada de eso; sin embargo parecía que el cumplimentado aún no llegaba, todos fueron bajando de a poco del carro, Tom por ser el que iba conduciendo, fue el último en salir y se resolvió el asunto, a él era quien esperaran, todos salieron a su encuentro con un abrazo, y muchas felicitaciones.
Todos los amigos de Tom, se fueron
presentando amablemente con los acompañantes que había traído, pues después de
todo era su cumpleaños. Se instalaron, colocaron música y empezaron todos a
charlar muy animadamente, luego de un par de cervezas, comida y dulces, Tom se levantó
y pregunto si alguien querría hacer algo distinto, estaba un poco aburrido,
quería recorrer la finca, al escuchar esto Danielle preguntó si había caballos,
Tom dijo
- Es una idea genial, montaremos los
caballos en parejas y saldremos a conocer la finca, excelente idea Danielle –estaba
muy emocionado y con una sonrisa prominente-.
Todos asintieron, se organizaron, debían
partir 7 caballos e irían en parejas, puesto que había exactamente 14 personas,
de las cuales 7 de ellas ya conocían la finca en su totalidad, estos eran los
encargados de ser los guías lo que se debía decidir era quien sería su pareja y
para esto Tom ya tenía algo planeado. Tomo 14 ramillas y las partió en tamaños
diferentes por parejas de 7, quienes sacaran las ramillas iguales irían
partiendo, claro está que a los guías les dio una ramilla a cada uno y los que
debían escoger serían los 7 restantes, ya esto estaba arreglado por él para
poder arreglar su encuentro con la amiga de Danielle, pero no contaba con que
ella parecía haber aprovechado y planeado algo también, solo que él no iba
incluido, sino su amigo Tony, se fijó muy bien el tamaño de la ramilla que
posiblemente sería la de Tony y tuvo suerte, obvio esa es otra historia.
Danielle fue la última en tomar la ramilla y ya Tom sabía que iría con ella;
subieron al caballo y salieron a cabalgar, Tom notó unos minutos después que
Danielle estaba muy tensa e intento romper el hielo, después de todo era mejor
tener una buena charla, conocerla y disfrutar del paseo.
- No te preocupes no nos pasará nada,
pareces asustada, ¿Lo estás?
-
Un
poco, es que no es que haya hecho esto de subir a caballo antes muchas veces,
pero de verdad que quisiera aprender, pero me da mucho miedo –dijo con tono de
preocupación-.
-
No te
preocupes, Zeús es el caballo más manso de todos, si gustas puedo enseñarte
para que te sientas más segura en una próxima ocasión –le sonrió muy
amablemente, estaba empezando a disfrutar de la compañía-.
-
No lo
sé, no estoy muy segura… Y… Y si nos caemos por mi culpa o nos pasa algo malo,
no mejor déjalo así –ya estaba empezando a exaltarse un poco por el miedo-.
- Eres muy miedosa, ya te dije que no pasará
nada, si llegas a perder el control de zeús yo te ayudo, mejor relájate y toma
las riendas.
- Pero… Pero es que… No, no quiero, me da
miedo –dijo entre cortadas palabras-.
- Ya cállate y toma las jodidas riendas, no
nos pasará nada, además decide ya porque acabo de soltarlas y si no las tomas
el caballo enloquecerá y quien sabe qué pasará con nosotros –dijo con una risa
muda, para que Danielle no notará que se reía, porque dio un brinco del susto-.
Ese momento quizá fue el más crucial,
debido a que Tom sintió que no podría haber tenido mejor compañía que ella e
incluso sin saberlo, Danielle con sus miedos encima y todo, estaba disfrutando
totalmente de aquella compañía, aunque obviamente en ese momento solo quería
darle un abrazo muy fuerte; en el cuello; con una soga hasta que se ahogara,
pero no podría ser ese el caso. Los dos estaban disfrutando de la compañía del
otro y sin saberlo nació una pequeña conexión que poco tiempo después de un par
de caídas, risas, llantos y sobre todo de mucha agua, se fortalecería y se
haría mucho más visible para los dos.
- ¡Estás loco!, nos quieres matar o qué, que
carajos pasa contigo, ya toma las putas pitas estás que no sé qué mierda hacer –estaba
muy asustada, estaba gritándole a alguien que apenas conocía, aunque disfrutaba
de la adrenalina del momento y de poderle gritar groserías a Tom, y sobre todo
que realmente estaba aprendiendo algo-.
- JAJAJA –vocifero su risa cada vez más
fuerte-, no, olvídalo, yo tengo las manos muy ocupadas agarrándome de la silla
por si nos matas, pero vas bien no te preocupes tanto.
Para ese momento Tom se había olvidado que
existía un mundo, estaba inmerso en el momento que vivía con Danielle, nunca
había disfrutado tanto un cumpleaños en su vida.
- ¡Eres un hijo de puta! Harás que nos
matemos estúpido, ¿Cómo mierdas hago que está cosa frene?, parece ir directo a
una represa.
- ¡Mierda! Voltea las riendas hacía algún
lado, no frenes en seco porque nos podría tirar el caballo, solo voltea las
riendas a un lado –dijo con un tono muy diferente al que había tenido antes, parecía
muy asustado-.
Danielle intento hacer lo que Tom le dijo,
pues sonó muy asustado, casi tanto como podría estarlo ella en ese instante,
pero cualquier intento por escuchar fue en vano, el caballo al verse muy cerca
de la represa se hizo automáticamente a un lado debido a su instinto, pero en
ese mismo instante Danielle haló las riendas hacia el lado contrario y muy
fuerte, el caballo dio un giro exagerado el cual disparo a Danielle y Tom hacía
la represa. Solo se escuchó el estruendo de ellos cayendo al agua y los gritos
que vociferaron por separado, estaban muy aturdidos los dos para intentar
buscar el otro, el agua en sus ojos hacía borrosa su vista y no escuchaban nada
debido al estruendo del agua golpeando contra ellos.









