Después
de un muy buen rato en un profundo silencio, Danielle decidió levantarse, soltó
al caballo del árbol donde estaba agarrado y se subió, Tom sorprendido se levantó
y le pregunto qué estaba haciendo, que si no se acordaba de lo que había pasado
minutos antes por dejarla tomar las riendas del caballo.
-Pe-pero y si volvemos a caer o nos pasa algo
peor, no me lo perdonaría –bajaba la mirada Tom en muestra de derrota-.
-Solo te pido que confíes en mí, está vez,
soy yo quien te pide que me dejes intentarlo, si llega a pasar algo será
enteramente mi culpa –le extendió la mano a Tom, pidiéndole que subiera al
caballo con ella-.
No
tuvo mucho que pensar, confiaba en ella, de manera que no podía explicar cómo
no podía ser capaz de decirle que no a Danielle, se subió con ella y le indico
varias veces que debía hacer con las riendas y la fuerza que debía usar a la
hora de frenar. Danielle dio un par de taconazos al caballo y esté arranco a
trotar, aunque al principio se asustó un poco, logro tomar el control del
caballo y empezó a disfrutar de la brisa haciéndole alocar su cabello y detrás
de ella, ver a un chico que disfrutaba de ver la destreza con la que esa chica
que hace muy poco tiempo, casi muere ahogada por indiscreciones de él y prácticamente
obligarla a hacer algo que ella no sabía.
-¿Cómo es que lo has dominado en tan poco
tiempo? –Decía Tom con un tono de sorpresa muy notable-.
-Pues solo quería demostrarte que todos
podemos superar nuestros temores si estamos dispuestos a afrontarlos, mi temor
era caerme del caballo pero ves que lo he dejado atrás y ahora puedo dominarlo,
tú puedes hacer lo mismo con lo que sientes.
Tom
se mantuvo en silencio a lo largo de la cabalgata, volvieron al mismo lugar
debajo del árbol, volvieron a sentarse en el mismo sitio y dejar el caballo
amarrado como antes, él seguía sin decir palabra alguna a lo cual Danielle tuvo
que recurrir a romper el hielo.
-¿Y qué tal estuve?
-Genial, no había visto a alguien dominar tan
rápido esto, realmente estoy muy impresionado –aunque las palabras de Tom
sonaban muy genuinas, no le daba la cara a Danielle-.
-Gracias, pero, no pareces muy convencido de
lo que me dices, ni siquiera me miraste al decirlo –dijo con franqueza-.
-Pienso en lo que dijiste sobre superar los
miedos y ver como lo hacías tú, me hizo pensar mucho en que quizá solo he
estado posponiendo algo que hace mucho he tenido que afrontar.
Danielle
había logrado lo que desde el principio busco con lo que hizo, que Tom se diera
cuenta de que por más fuerte o doloroso que sea afrontar algo, se debe
enfrentarlo porque nada puede ser mayor que nuestras mismas fuerzas, no
importaba cuánto tardará en entenderlo, por alguna extraña razón solo deseaba
hacer algo para ayudarlo. Tom le dio las gracias, le dijo que nunca antes había
querido hablar de eso con alguien porque siempre temía ser juzgado o no quería
escuchar las mismas cosas que le dijeron por mucho tiempo cuando ocurrió aquel fatídico
accidente, de cualquier manera, para haber sido la primera vez que le hablará
de eso a alguien, había entendido cosas que jamás antes pensó y realmente
estaba muy agradecido con aquella que horas antes, solo era una desconocida.
Ya
estaba atardeciendo, los dos quedaron en un silencio profundo por un largo
tiempo, solo querían disfrutar del paisaje que les estaba ofreciendo la
naturaleza, la posibilidad de estar en paz en sus mentes, solo pensar en ese
momento que pasaban y olvidarse que por fuera de todo ese verde natural existía
una ciudad, una familia, una universidad y las responsabilidades que día a día
los desgastaban, se sumergieron en ese momento, Danielle recostó su cabeza
sobre el hombro de Tom y él paso su brazo por detrás de su espalda posando su
mano en el hombro contrario de Danielle, para ser desconocidos aquella imagen
demostraba algo totalmente contrario, eran como amantes destinados, almas que
por fin se habían encontrado.
Hubo un momento donde un par de aves empezaron a
adornar aquel atardecer con sus impetuosas alas blancas, dándole a aquel
paisaje una razón más por la cual disfrutarlo con todas las ganas, se
dirigieron una mirada, sudaron sus manos, temblaron sus voces.
-Desde hace un momento, me pasa algo –decía
muy forzosamente Tom-, siento un cosquilleo cada vez que toco tu piel, cada que
te mueves o me miras y no dejo de ver tus labios.
-¿Quieres besarme? –Pregunto cortante
Danielle, pero en su voz se notaba un extraño tono-.
-Más que nada en este momento.
-Entonces, ¿Por qué no lo haces?
Inmediatamente
después Tom se acercó muy pausadamente a los labios de Danielle, no podía
controlar su respiración y podía escuchar el latir fuerte de su corazón, pero
al mismo tiempo miraba a Danielle que parecía estar como él, su mirada se
fijaba en sus ojos y de inmediato en sus labios, respiraba forzosamente por los
latidos de su corazón acelerados, cuando estaban a solo un paso de tocar sus
labios, sintieron como sus respiraciones se hacían una sola al estar tan cerca,
estaban compartiendo el mismo aire y al sentir los suspiros del otro por sus rostros, exactamente sobre sus
bocas, se empaparon en el deseo de fundirse en un beso, las constantes
electrocutadas en sus cuerpos, la sentían en la piel al punto de erizarla. No
pudieron aguantar un minuto más y al tocar sus labios, los dos suspiraron al
mismo tiempo, a lo lejos, se veía solo la silueta de dos personas uniéndose bajo
la vista de un atardecer adornado, por hermosas aves blancas de alas majestuosas.
Lo
que paso luego es cuestión de entender cómo Tom describió a Danielle, lo cual
viene a continuación.
Ella,
tan determinada, tan suspicaz, de una mirada que podría ser amenazante y en un
segundo pasar a ser tan inocente y tierna que sería imposible no envolverte en
ella.
Aquella
chica de negros cabellos, ojos expresivos y oscuros, labios de una muy
provocativa carnosidad… Ella, que con su baja estatura podría confundir a
muchos, porque era de una fuerza impresionante y un ímpetu que contrastaba con
su altura. Su inteligencia sobreexcedía sus propios atributos, haciéndolos todavía
extrañamente más deseables, aunque no fueran muy vistosos, sabia llevar cada
parte de su cuerpo, ella era tan sexy casi tanto como lo era de inteligente.
De
muchos talentos, pero de modestia excesiva, lo cual en ocasiones podría ser
molesto, pero no en ella. Sus pequeñas cosillas, como ella solía decirles, que
muchas veces a ojos de otros podría ser una hermosa obra de arte.
Con
un carácter magistral, una fiera indomable cuando se lo propone, aunque puede
llegar a ser alguien muy dulce y profundo por otro lado… Cada aspecto de ella
sorprende, dispuesta siempre a aprender cosas nuevas. Firme en sus decisiones
confiada siempre de sí misma, con la capacidad de entender todo lo que pasa a
su alrededor en cuestión de muy poco tiempo. Una mujer sumisa siempre y cuando
se le sepa tratar, pero salvaje si no tuviste mucho éxito en tu estrategia al
tratar con ella. Nunca la retes, porque no va a descansar hasta hacerte tragar
tus palabras. Puede llegar a esconder miles de secretos bajo esa profunda y
envolvente mirada, siempre sabes que tendrá algo para decir.
Ella
es esa mujer que solo encuentras una vez en la vida, esa que si la dejas nunca
la olvidaras, pues es ese tipo de mujer que se mete en tu mente para nunca
salir, podrías decir que ella no es una mujer, ella “es la mujer”.
Tan
difícil como escribir una perfecta prosa literaria es describir a esta chica, solo
eres un novato que se le ocurre cierto poemita y cree que ya puede escribir un
libro, con Danielle te equivocas, ella es como un libro abierto, donde no sabes
dónde está el principio y poco te interesa encontrar el final, con ella
aprendes a apreciar la buena literatura por ser ella una obra de magnitud
indescriptible, ella te dará pase libre para que conozcas sus capítulos solo si
eres capaz de entender lo complicado de sus páginas. Eso amigo mío es la verdad
sobre está inigualable mujer, tan hermosa y sensual como solo yo podría
imaginar, puedes verla como una bendición o una maldición, o quizá, un poco de
las dos y si piensas en la última opción, usted ha elegido bien.
Dicho
esto, pueden conocer en lo que Danielle se convirtió para Tom y si en realidad
aún no se lo alcanza a imaginar, es porque está en el lugar equivocado.




Hermosooooo <3
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