martes, 4 de febrero de 2014

Conocidos por casualidad (PARTE FINAL)

Después de un muy buen rato en un profundo silencio, Danielle decidió levantarse, soltó al caballo del árbol donde estaba agarrado y se subió, Tom sorprendido se levantó y le pregunto qué estaba haciendo, que si no se acordaba de lo que había pasado minutos antes por dejarla tomar las riendas del caballo.

  -Confía en mí, esto lo hago por los dos –dijo con una tierna sonrisa en su rostro-.

  -Pe-pero y si volvemos a caer o nos pasa algo peor, no me lo perdonaría –bajaba la mirada Tom en muestra de derrota-.

  -Solo te pido que confíes en mí, está vez, soy yo quien te pide que me dejes intentarlo, si llega a pasar algo será enteramente mi culpa –le extendió la mano a Tom, pidiéndole que subiera al caballo con ella-.

No tuvo mucho que pensar, confiaba en ella, de manera que no podía explicar cómo no podía ser capaz de decirle que no a Danielle, se subió con ella y le indico varias veces que debía hacer con las riendas y la fuerza que debía usar a la hora de frenar. Danielle dio un par de taconazos al caballo y esté arranco a trotar, aunque al principio se asustó un poco, logro tomar el control del caballo y empezó a disfrutar de la brisa haciéndole alocar su cabello y detrás de ella, ver a un chico que disfrutaba de ver la destreza con la que esa chica que hace muy poco tiempo, casi muere ahogada por indiscreciones de él y prácticamente obligarla a hacer algo que ella no sabía.

  -¿Cómo es que lo has dominado en tan poco tiempo? –Decía Tom con un tono de sorpresa muy notable-.

  -Pues solo quería demostrarte que todos podemos superar nuestros temores si estamos dispuestos a afrontarlos, mi temor era caerme del caballo pero ves que lo he dejado atrás y ahora puedo dominarlo, tú puedes hacer lo mismo con lo que sientes.

Tom se mantuvo en silencio a lo largo de la cabalgata, volvieron al mismo lugar debajo del árbol, volvieron a sentarse en el mismo sitio y dejar el caballo amarrado como antes, él seguía sin decir palabra alguna a lo cual Danielle tuvo que recurrir a romper el hielo.

  -¿Y qué tal estuve?

  -Genial, no había visto a alguien dominar tan rápido esto, realmente estoy muy impresionado –aunque las palabras de Tom sonaban muy genuinas, no le daba la cara a Danielle-.

  -Gracias, pero, no pareces muy convencido de lo que me dices, ni siquiera me miraste al decirlo –dijo con franqueza-.

  -Pienso en lo que dijiste sobre superar los miedos y ver como lo hacías tú, me hizo pensar mucho en que quizá solo he estado posponiendo algo que hace mucho he tenido que afrontar.

Danielle había logrado lo que desde el principio busco con lo que hizo, que Tom se diera cuenta de que por más fuerte o doloroso que sea afrontar algo, se debe enfrentarlo porque nada puede ser mayor que nuestras mismas fuerzas, no importaba cuánto tardará en entenderlo, por alguna extraña razón solo deseaba hacer algo para ayudarlo. Tom le dio las gracias, le dijo que nunca antes había querido hablar de eso con alguien porque siempre temía ser juzgado o no quería escuchar las mismas cosas que le dijeron por mucho tiempo cuando ocurrió aquel fatídico accidente, de cualquier manera, para haber sido la primera vez que le hablará de eso a alguien, había entendido cosas que jamás antes pensó y realmente estaba muy agradecido con aquella que horas antes, solo era una desconocida.

Ya estaba atardeciendo, los dos quedaron en un silencio profundo por un largo tiempo, solo querían disfrutar del paisaje que les estaba ofreciendo la naturaleza, la posibilidad de estar en paz en sus mentes, solo pensar en ese momento que pasaban y olvidarse que por fuera de todo ese verde natural existía una ciudad, una familia, una universidad y las responsabilidades que día a día los desgastaban, se sumergieron en ese momento, Danielle recostó su cabeza sobre el hombro de Tom y él paso su brazo por detrás de su espalda posando su mano en el hombro contrario de Danielle, para ser desconocidos aquella imagen demostraba algo totalmente contrario, eran como amantes destinados, almas que por fin se habían encontrado.

Hubo un momento donde un par de aves empezaron a adornar aquel atardecer con sus impetuosas alas blancas, dándole a aquel paisaje una razón más por la cual disfrutarlo con todas las ganas, se dirigieron una mirada, sudaron sus manos, temblaron sus voces.

  -Desde hace un momento, me pasa algo –decía muy forzosamente Tom-, siento un cosquilleo cada vez que toco tu piel, cada que te mueves o me miras y no dejo de ver tus labios.

  -¿Quieres besarme? –Pregunto cortante Danielle, pero en su voz se notaba un extraño tono-.

  -Más que nada en este momento.

  -Entonces, ¿Por qué no lo haces?

Inmediatamente después Tom se acercó muy pausadamente a los labios de Danielle, no podía controlar su respiración y podía escuchar el latir fuerte de su corazón, pero al mismo tiempo miraba a Danielle que parecía estar como él, su mirada se fijaba en sus ojos y de inmediato en sus labios, respiraba forzosamente por los latidos de su corazón acelerados, cuando estaban a solo un paso de tocar sus labios, sintieron como sus respiraciones se hacían una sola al estar tan cerca, estaban compartiendo el mismo aire y al sentir los suspiros del  otro por sus rostros, exactamente sobre sus bocas, se empaparon en el deseo de fundirse en un beso, las constantes electrocutadas en sus cuerpos, la sentían en la piel al punto de erizarla. No pudieron aguantar un minuto más y al tocar sus labios, los dos suspiraron al mismo tiempo, a lo lejos, se veía solo la silueta de dos personas uniéndose bajo la vista de un atardecer adornado, por hermosas aves blancas de alas majestuosas.

Lo que paso luego es cuestión de entender cómo Tom describió a Danielle, lo cual viene a continuación.

Ella, tan determinada, tan suspicaz, de una mirada que podría ser amenazante y en un segundo pasar a ser tan inocente y tierna que sería imposible no envolverte en ella.

Aquella chica de negros cabellos, ojos expresivos y oscuros, labios de una muy provocativa carnosidad… Ella, que con su baja estatura podría confundir a muchos, porque era de una fuerza impresionante y un ímpetu que contrastaba con su altura. Su inteligencia sobreexcedía sus propios atributos, haciéndolos todavía extrañamente más deseables, aunque no fueran muy vistosos, sabia llevar cada parte de su cuerpo, ella era tan sexy casi tanto como lo era de inteligente.

De muchos talentos, pero de modestia excesiva, lo cual en ocasiones podría ser molesto, pero no en ella. Sus pequeñas cosillas, como ella solía decirles, que muchas veces a ojos de otros podría ser una hermosa obra de arte.

Con un carácter magistral, una fiera indomable cuando se lo propone, aunque puede llegar a ser alguien muy dulce y profundo por otro lado… Cada aspecto de ella sorprende, dispuesta siempre a aprender cosas nuevas. Firme en sus decisiones confiada siempre de sí misma, con la capacidad de entender todo lo que pasa a su alrededor en cuestión de muy poco tiempo. Una mujer sumisa siempre y cuando se le sepa tratar, pero salvaje si no tuviste mucho éxito en tu estrategia al tratar con ella. Nunca la retes, porque no va a descansar hasta hacerte tragar tus palabras. Puede llegar a esconder miles de secretos bajo esa profunda y envolvente mirada, siempre sabes que tendrá algo para decir.

Ella es esa mujer que solo encuentras una vez en la vida, esa que si la dejas nunca la olvidaras, pues es ese tipo de mujer que se mete en tu mente para nunca salir, podrías decir que ella no es una mujer, ella “es la mujer”.

Tan difícil como escribir una perfecta prosa literaria es describir a esta chica, solo eres un novato que se le ocurre cierto poemita y cree que ya puede escribir un libro, con Danielle te equivocas, ella es como un libro abierto, donde no sabes dónde está el principio y poco te interesa encontrar el final, con ella aprendes a apreciar la buena literatura por ser ella una obra de magnitud indescriptible, ella te dará pase libre para que conozcas sus capítulos solo si eres capaz de entender lo complicado de sus páginas. Eso amigo mío es la verdad sobre está inigualable mujer, tan hermosa y sensual como solo yo podría imaginar, puedes verla como una bendición o una maldición, o quizá, un poco de las dos y si piensas en la última opción, usted ha elegido bien.




Dicho esto, pueden conocer en lo que Danielle se convirtió para Tom y si en realidad aún no se lo alcanza a imaginar, es porque está en el lugar equivocado.

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