jueves, 30 de enero de 2014

Conocidos por casualidad (PARTE 4)

Habían pasado ya tres años desde aquel suceso trágico en la vida de Tom. Fue en unas vacaciones de mitad de años, Tom, sus amigos y familiares fueron a una finca, a la cual por petición de Tom, llevaron unas cuatrimotos que alquilaron para aquel paseo. Al llegar e instalarse, todos estaban ansiosos por montar las cuatrimotos en el campo, pero no sin antes escuchar las indicaciones de los familiares.
  -Pueden recorrer toda la finca, hay varias represas, pero solo una esta sin crías de pescado. En esa les queda prohibido entrar, es muy profunda y de piso traicionero.
El padre de Tom explicaba que varias veces el barro lo atrapa en el fondo, pero todos estaban tan emocionados que no escucharon esta ultima parte, debido a que en la finca habían construido una piscina nueva y no tenían necesidad de ir a una represa, ellos solo querían andar sus cuatrimotos. Tom sugirió pasar por las represas, pues eran caminos planos donde podían disfrutar de la.velocidad de las motos y todos aceptaron sin objeción.

Tom iba con Alex, en ese entonces su mejor amigo, ellos se criaron juntos, como hermanos, él no sabia manejar muy bien así que le pidió a Tom que le enseñara ya que era campo abierto, seria más fácil para aprender, a lo cual accedió.
Alex aprendió bastante rápido, tanto que cuando iban llegando a los terrenos planos de la represa propuso hacer carrera, todos aceptaron, tenían la adrenalina a mil. Aunque Tom le pidió que le cedería el mando se la moto, Alex se negó rotundamente, estaba lleno de adrenalina y muy confiado por lo bien que había manejado hasta el momento.
Inicio la carrera, en cuestión de segundos Alex tomo la delantera, realmente había aprendido bastante bien y estaba demostrándolo, les tomo mucha ventaja a los demás, Tom emocionado le dijo que viera cuanta ventaja lea habian tomado, Alex volteo y rieron, pero perdieron de vista el camino y se dirigían directamente a un hueco, Tom alcanzo a verlo pero fue demasiado tarde.

Tom, trago en seco, se había paralizado, las lagrimas en su rostro se hacían mas constantes, pero no producía sonido alguno. 
  -Toma aire, cálmate, si no quieres seguir lo entiendo perfectamente solo quiero que te calmes -le decía Danielle mientras lo tomaba de las manos-.
  -N-No, es-esta bien, lo siento es que aún siento ese recuerdo demasiado intensamente.
Tom tomo aire, agarro fuerte las manos de Danielle y ella correspondió, agarrándolo también con fuerza.

Alex trato de hacer lo que pudo para esquivar el hueco, pero volcaron, la moto se disparo unos 4 metros, cayendo con Tom y Alex dentro de la represa traicionera, la peor parte la llevo Tom pues no sabia nadar, además de que su pantalón estaba atorado en una parte de la moto y esta ya estaba hundiéndose. Alex que por otro lado era un nadador experto, incluso había sido campeón de clavados, salio rápidamente a la superficie luego de caer, estaba un poco aturdido por el golpe en el agua, pero estaba bien, pero al no ver a Tom sino unas burbujas salir, se alarmo y nado rápidamente para ayudarlo. Se sumergió hasta el fondo, al llegar alcanzo a notar la moto a pesar de lo turbio del agua, inmediatamente diviso a Tom suspendido e inconsciente, lo halo pero se dio cuenta que tenia el pantalón atorado, hizo lo que pudo para zafarlo, lo consiguió y en ese momento otro de sus amigos que era el otro que sabia nadar llego a auxiliarlo y subió a Tom de inmediato, lo llevaron a la orilla y lo golpeaban en la espalda y presionaban su pecho para que reaccionara, luego de un instante notaron que Alex no salia. Tom despertó, pregunto de inmediato por Alex, a lo que respondieron que no había salido aún, no sabían que había pasado, pero que ya estaban en busca de él. Tom espero 15 largos minutos, los más largos se su vida, hasta que vio salir a Alex, todos intentaron reanimarlo para que reaccionara, pero no sobrevivió, al salvar a Tom, Alex había quedado enterrado entre el barro y la moto en el fondo, no pudo soltarse a pesar de todos sus esfuerzos. Tom tenía a su amigo entre sus brazos, su hermano, había muerto por salvarlo a el, entre gritos de dolor y llanto, la.vida de Tom cambio desde ese momento.

Luego de terminar la historia, hubo un silencio prolongado, Danielle estaba anonadada y Tom se estaba reponiendo de aquel recuerdo.
  -Nunca he podido superarlo sabes, todo fue mi culpa, todo lo que paso fue mi culpa y todos se encargaron de solo decirme que no lo era, pero sabia que lo decían por consolarme y me empezó a molestar -Tom parecía un poco más repuesto del recuerdo, ahora parecía tener rabia recordando las cosas que decían las personas-.
  -Pero Tom, es que no creo que lo dijeran por condescendencia o lastima, realmente no sabias que eso pasaría, antes de lamentarte tanto tiempo, deberías verlo como tu héroe, dio la vida por ti, como un hermano lo haría.
  -Lo sé, pero no puedo dejar de pensar en que pude hacer algo más y contigo, lo que paso contigo, tenerte en mis brazos y no reaccionabas, demonios no hubiera podido soportar algo así nuevamente, lo siento en serio, lo siento mucho -Agarro las manos de Danielle y acerco su rostro a ellas, suplicando perdón entre sollozos y lagrimas-.



miércoles, 22 de enero de 2014

Conocidos por casualidad (PARTE 3)

Al verse llegando a la orilla, luego de nadar un poco Tom, notó que Danielle no estaba cerca, al voltear vio cómo su mano se iba hundiendo y salió disparado a su rescate, tomo aire, cerró los ojos y lanzo una pequeña plegaria –no quería llegar tarde- y se fue al fondo de la represa, con sus manos buscaba algo que lo conectara con Danielle, puesto que no podía ver nada; sin embargo abrió los ojos y vislumbro una mano que parecía tocar el fondo, la agarro y halo con toda la fuerza que tenía hacia la superficie, ya se estaba quedando sin aire, Tom salió como pudo y llevo a Danielle a la orilla lo más rápido que pudo.
Asustado, con la respiración muy agitada por el agua que había entrado en sus pulmones trato de acomodar a Danielle lo mejor que pudo para hacerla reaccionar pues se encontraba inconsciente, le temblaban las manos y su corazón parecía que quería salir, estaba aterrorizado al punto de entrar en shock, sabía que todo eso había sido su culpa.

  • ¾    ¡DANIELLE! Despierta joder –gritaba Tom mientras agitaba el cuerpo inmóvil de la chica en sus brazos- ¡por favor, despierta, lo siento carajo! No tenía idea que esto pasaría por mi estupidez.


Tom rompió en llanto por la desesperación, se dio un par de golpes en el rostro y se dispuso a darle reanimación a Danielle, había tomado un par de clases en la universidad sobre primeros auxilios, la había tomado para conocer a una chica, nunca pensó que alguna vez tendría que utilizarlo.

  • ¾    1, 2, 3… ¡VAMOS MALDITA SEA, REACCIONA! –contaba Tom al darle reanimación a Danielle, estaba empezando a desesperarse y las lágrimas cayendo por sus mejillas no lo estaban ayudando.


Lo pensó un segundo y recordó que también debía darle respiración boca a boca, así que se secó un poco las lágrimas y siguió intentando reanimarla por 2 minutos seguidos sin descanso, ya sus brazos parecían no responderle pero él seguía con la poca fuerza que le quedaba, volvió a estallar con un grito ahogado por su llanto, hasta que… -se escuchó una tos fuerte- Danielle se estremeció, se levantó y arrojó una gran cantidad de agua de su boca, Tom la tomo de la espalda para ayudarle a sentarse y que pudiera calmarse.

  • ¾    Qué… ¿Qué nos ha pasado?
  • ¾    Por mi culpa casi nos matamos, lo siento, de verdad discúlpame, no tenía que algo así pasaría.
  • ¾    ¿PERO QUÉ ERES IDIOTA? Maldita sea claro que debías saber que algo así pasaría, te dije que no sabía manejar el puto caballo y me soltaste las pitas esas –Danielle ya había reaccionado y muy contrario a lo fría que estaba unos minutos atrás, estaba hirviendo su sangre como nunca.


AL principio, se le fue dificultoso decir palabra alguna a Danielle, pero luego de escuchar a Tom, recordó todo lo que había pasado y sintió arder su sangre más que nunca, quería molerlo a golpes pues lo que había hecho casi les cuesta la vida; sin embargo se sorprendió cuando al disponerse a vaciar toda su ira sobre Tom, este estaba acurrucado, llorando desconsoladamente, decidió tragar sus reclamos por un momento y preguntarle qué pasaba

  • ¾    Pero, por otro lado te agradezco mucho, de no haber sido por ti, quizá estuviera en el fondo de la represa ya en otro mundo.
  • ¾    Pues fue mi culpa que en un principio cayeras allí –dijo levantando un poco la cabeza y con el rostro empapado en lágrimas-, además tampoco soy tan estúpido como para no darme cuenta que lo haces es porque me has visto llorar y quieres hacerme sentir mejor, pues ahórratelo no lo necesito.
  • ¾    ¿Pero qué culos te pasa? Estoy intentando que te calmes y parece que tú fueras al que le está hirviendo la sangre aquí.
  • Una oleada de confusión tuvo Danielle en aquel momento, Tom estaba bastante mal, pero al mismo tiempo parecía igual de molesto que ella o quizá aún más.
  • ¾    Bueno, no digo nada, pero dime entonces, ¿Por qué lloras? –le decía mientras se acercaba un poco a él.
  • ¾    No es de tu incumbencia.
  • ¾    Pues ahora lo es, casi me matas, creo que lo mínimo que puedes hacer es contarme porque te comportas así.
  • ¾    ¿Estás tratando de chantajearme? –dijo Tom con una leve sonrisa en su rostro.
  • ¾    Pues claro, ¿O es que también te vas a molestar por interesarme en que es lo que te pasa? –Danielle le devolvió la leve sonrisa a Tom, con el fin de que se sintiera un poco más confiado.


Trago el nudo en su garganta, por una extraña razón, sentía que ella le transmitía mucha seguridad y confianza, incluso desde mucho antes. Sintió deseos de decirle todo lo que sentía, lo que lo había estado atormentando desde hacía un par de años. Era un suceso de su vida que nunca había logrado superar, nunca había sido capaz de enfrentarlo realmente.

  • ¾    ¿Cómo es que puedo confiar en ti? Dame una razón para no pensar que le dirás a alguien más.
  • ¾    Casi me matas y aun así quiero escucharte, ¿No es eso suficiente para que confíes en que esto no saldrá de aquí?
  • ¾    Está bien, pero por favor, las preguntas que vayas a hacer, piénsalas dos veces porque a la primera que me haga sentir incomodo la verdad es que no podré decir más.
  • ¾    Lo intentaré –finalizo Danielle con una tierna sonrisa, para darle un poco más de confianza a Tom, la verdad es que ya no estaba molesta, solo pensaba en escucharlo en ese momento.


Tom le indico que se sentaran debajo de un árbol que yacía a unos pocos metros de donde estaban, debían aprovechar la sombra pues aún estaba soleado. Ella fue directamente hacía el árbol, mientras él trataba de controlar al caballo que minutos antes había causado el accidente, luego de calmarlo, lo acaricio y lo amarro al árbol donde estaban. Se sentó al lado de Danielle, la tomó de las manos y sintió un corrientazo al tocarla, no había sentido esa sensación antes, pero lo más curioso de todo fue que sintió que Danielle, se estremeció un poco, de cualquier manera trato de hacer como si eso no hubiera pasado y le dijo…

  • ¾    ¿Sabes? No sé si puede hacer esto, la verdad no estoy muy seguro.
  • ¾    Me lo suponía, si no quieres hablar de eso conmigo lo entiendo, pero realmente quiero escucharte, mírate aún salen lágrimas de tu rostro y pareces más calmado, estás muy mal y eso que fui yo quien se llevó la peor parte de todo esto.
  • ¾    Tal vez, no estés muy segura de eso, quizá en cierta manera la peor parte fue para mí –agacho la cabeza y la metió entre sus rodillas, había vuelto el nudo en su garganta.
  • ¾    Dejémoslo en un empate por ahora, más bien dime: ¿Cómo te sientes?
  • ¾    Mal, aunque no me haya pasado nada físicamente.
  • ¾    Ya te lo he dicho y creo que te lo he demostrado, puedes confiar en mí, la verdad nunca había estado más dispuesta a escuchar a alguien como lo estoy ahora contigo –le dijo con una tierna sonrisa y un meneo curioso con su pelo, esto apaciguo los nervios de Tom.
  • ¾    Es qué… Esto es muy difícil…


Tom tartamudeaba, iba a romper a llorar nuevamente cuando en un acto inesperado… Danielle le dio un abrazo, un muy fuerte abrazo, Tom sintió ese abrazo como los que las personas se dan luego de haber pasado muchos años sin verse y de extrañarme mucho, lo sintió en el alma, se calmó su corazón de las preocupaciones, ahora estaba acelerado por aquel gesto de la que hacía unas horas era una desconocida. Fue como si le abrazara el alma y calmará todo su ser, aunque tardó en reaccionar, también la abrazo y se sintió aún más intenso, sintió deseos de nunca soltarla, pero se había decidido… Le contaría a Danielle, ya había pasado mucho tiempo, estaba por anochecer pronto.



jueves, 9 de enero de 2014

Una visita inesperada

Fue cualquier día de agosto, cuando sucedió lo más inesperado que hubiera pensado.
Transcurría un día normal, mi familia en casa departiendo unos tragos con amigos y yo como en días anteriores charlando contigo por el móvil. Hacia un par de días me habías dicho que querías conocer mi casa, a lo que exigí de la emoción que fuera pronto; sin embargo no habíamos fijado el día, pero esa misma tarde un "Ya salgo para allá, espérame" me hizo temblar hasta los cabellos más cortos en mi cabeza, acepte de inmediato pues deseaba verte, pero al mismo tiempo tenía los nervios de punta, recordaba como me había sentido la última vez que te había visto, con esos besos que prefiero no recordar por temor a estar más nervioso.

Fui a tu encuentro, ansioso y deseoso de poder pasar una tarde tranquila contigo; como no sabias exactamente donde vivía elegimos un punto de encuentro y allí estábamos los dos, listos para tomar el camino hacia mi casa, al llegar, sentí tu incomodidad, era la primera vez que estabas allí y no conocías a mis padres, no importo y te hice pasar... Luego de largas charlas, supe que estábamos solo
s en casa -por fin-, tenía tantos deseos de besarte y volver a sentir todo ese calor que abrasaba mi cuerpo cuando tocaba tus labios, pero no había tenido la valentía de hacerlo. Me acerque un poco a ti y te dije cuantas ganas de besarte tenía, tu respuesta fue más que clara, pues medio segundo después nos sumergimos en un profundo e intenso beso, tome de tu cintura y te apreté hacia mi... Te agarre de una de tus piernas y la cruce por encima mio, te subí arriba de mi, los pocos centímetros que me separan de ti parecían kilómetros, no nos dijimos palabra alguna, nuestros cuerpos hablaron por nosotros y el ardiente deseo.
Mientras te besaba locamente por el cuello, parecía que ibas a hacer lo mismo, cuán equivocado estaba, un mordisco y perdí los estribos, me lance a solo desnudarte -como era eso posible, minutos antes solo creí poder besarle-, ella hizo lo mismo conmigo, me subí encima, quería ver la parte desnuda de su cuerpo e intente terminar lo que había empezado, solo quería que estuviera totalmente desnuda, pero un pensamiento me atacó -iré demasiado rápido, esto no debería pasar ahora si en realidad quiero demostrarle que quiero en serio algo con ella-, lo cual fue demasiado notorio, salieron las primeras y únicas palabras de aquel momento.

   -Que pasa? -dijo entre gemidos esa hermosa mujer, lo cual solo hizo desearla más.
   -Es que no quiero que pienses que vamos demasiado rápido, estás segura de esto?

Lo siguiente fue la mejor respuesta que nunca antes había recibido, un beso tan ardiente como el que inicio todo y otro mordisco para que nuevamente perdiera los estribos y las ultimas palabras de aquel momento fueron dichas por mi y eran: "Ya que insistes" y me lance a arrancar su ropa, ella hábilmente arranco la mía y me fundí en el calor de su piel, la poseí como nunca lo había hecho a una mujer, quería pegarme a su piel y desbocar todo el deseo que estaba sintiendo por ella en ese momento, solo quería más de ella, quería hacerla más mía... Sin piedad le di todo de mi, hasta que algo abrupto interrumpo aquel momento, no pudimos concretar lo que parecía la primera vez que alguien puede probar el elixir de la vida y se queda solo agarrando la copa, pero no por eso fue especial, porque ese es uno de esos recuerdos que por más que intentes, no saldrán de tu mente jamas.