miércoles, 19 de febrero de 2014

12 días sin normas al año

Vengo hoy a inaugurar un espacio en este blog para algo que puede ser muy facilmente la idea más innovadora que he visto en mucho tiempo, consiste simplemente en hacer de los días 19 de cada mes, un día diferente, la iniciativa toma por nombre "La norma es que no hay norma los 19 de cada mes", aunque la pregunta que puede hacerse es, ¿Por qué los 19? Pues, aquí les comparto fragmento de aquel blog donde lo explica...
De pronto es 20 de abril de 2012. Es un día especial, se estrena el episodio 19 de la 4ta temporada de Fringe. Es el episodio “loco”. Poco importa si no entendemos nada. Es la particular victoria de la vida al aburrido mundo (paralelo) lineal.
Demos un paso atrás para explicar un pequeño detalle. El episodio 19 en cada temporada de Fringe es diferente, extraño, se sale del molde, es el momento cuando el éxito se regodea con el “hago lo que me da la gana”. Puede ser un episodio musical, un cómic o una historia en el año 2036. La idea es que sea algo diferente, un viaje, una vuelta de tuerca hacia el otro lado, o hacia ninguna parte.
La norma es que no hay norma en el episodio 19.
La iniciativa no es más que no dejar que sea solo la TV quien se salga del molde con la cotidianidad, nosotros mismos podemos usar un día al mes, para vivir la vida de forma distinta, romper la rutina del diario vivir, no necesariamente debe ser algo ostentoso, solo algo que rompa tu rutina.
  -Leer un nuevo libro en cama.
  -Pasar el día jugando videojuegos.
  -Montarte en el bus que va más lejos de la ciudad y dar el recorrido completo.
  -Salir a jugar a la calle como lo hacías de niño.
  -Ir con tu novi@ donde no acostumbre, comer un helado y charlar (Esto lo hice en mi primer 19 y puta madre, ha sido un día genial).
No importa que sea lo hagas en ese día, solo hazlo diferente. Feliz 19.


Viviendo un día 19

La felicidad se puede explicar de muchas maneras, todas las personas tienen conceptos de felicidad mucho más complejos que otras y eso nunca cambiará.
Para unos la felicidad puede representarse en buenas notas en sus estudios, exito en sus proyectos, ser amado por alguien, hacer un viaje, comer, dormir, bailar, etc. Todo esto representa felicidad; sin embargo pasamos mucho tiempo buscando una felicidad completa, la gran felicidad que duré y sea prolongada, y nos olvidamos que esas pequeñas cosas que nos hacen felices, cuando las juntamos en recuerdos se convierten en esa gran felicidad.
Así como para unos el tener dinero, mujeres, o simplemente ser exitoso en todo representa su felicidad, para mi, es comer un helado al lado de quien quiero, conversar y reírnos, caminar juntos, hablar por WhatsApp y seguir riendo, decirle que la quiero, que ella me diga que me quiere, recordar lo que hice en el día y a pesar que no fue mucho, ser intensamente feliz.
Todos tenemos formas de ser felices, está fue la mía en este 19, un día "aparentemente normal" pero quizá el más feliz para mi.

sábado, 8 de febrero de 2014

Una noche, un cielo gris

En tan solo un instante de ver hacia la ventana del carro, mientras regresaba a casa, pude ver en un negro cielo nocturno que ya no era tan negro, estaba lleno de grandes nubes cargadas que tomaban el color rosa, el cual avisaba de una posible tormenta.

En noches como estás empiezo a pensar mucho, reflexionar sobre cualquier cosas. Las sombras de los arboles, las luces sobre la carreta y encima el cielo nublado, me hizo pensar sobre mi vida y de porque me sentia tan familiarizado con ese tipo de ambiente. Era feliz. Me sentia agusto con cada cosa que iba viendo en ese oscuro paisaje; sin embargo me di cuenta que mi vida estaba regida por el caos, buscaba siempre verle la peor cosa a todo lo que pasaba en mi vida y siempre podía buscar algo mucho peor, aunque fuera totalmente salido de la realidad.

Soy alguien que a veces ve solo lo que quiere ver, pero que tan diferente puede ser esto de cada persona en el mundo? Hablar sobre una realidad universal seria lo más absurdo de lo que se podría hablar, todos vemos una realidad distinta, todos de cierta forma vemos lo que queremos ver de lo que nos rodea. Mi vida esta llena de caos y de lo malo que siempre pueda pasar, ha estado tan llena de decepciones, fracasos, traiciones que es como siempre estar pre-dispuesto a que cualquier persona en mi vida en cualquier momento puede traicionarme. Quizá por eso tengo la facilidad de sacar a cualquier persona de mi vida en un segundo, que cuando yo lo decida no me importe en lo más minimo alguien o algo, yo mismo decido no hacer nada.

Mi vida puede ser un caos, pero en ese caos he aprendido a vivir y ser feliz.

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miércoles, 5 de febrero de 2014

Un juego de azar

En una noche del mes de octubre, durante la celebración de Halloween, John Knocks estaba intentando probar un nuevo truco para su público. John era un mago de profesión, su mayor destreza hasta ahora, la parte más aclamada de sus actos y con la que más envolvía de risas a su público era la hipnosis contrario a ella, los actos con juegos de azar era la gran debilidad de John. Era pésimo con las cartas, por eso se dedicó a perfeccionar sus técnicas de ilusionismo.

Esa noche del 31 octubre, mientras se preparaba para su nuevo acto en una plaza pública donde todas las personas iban a mostrar sus ingeniosos vestuarios, hasta el otro lado de su puesto un tumulto de personas curiosas se acrecentaba llamando su atención. En medio de la multitud una rubia de piernas largas y descubiertas, delgada y de altura promedio, lucía un short de jean con tiras rotas colgando, una sudadera negra en la que se alcanzaba a leer la palabra “Eminem” y  unas vans blancas. La maliciosa curiosidad por saber lo que tenía en mente aquella mujer rasgaba las entrañas del joven mago. Las personas seguían acercándose, parecía ser un acto más, quizá una contendiente buscando conquistar su público, en aquel sitio y más en esa festividad, los nuevos espectáculos eran muy comunes.

Se fue acercando cautelosamente para obtener una mejor vista, se perdió entre las personas que estaban allí para no dar aviso de su presencia a aquella mujer. Se hacía llamar Juliet D'Fleur -o al menos eso escucho al aproximarse lo suficiente-. Detrás de una pareja que se había detenido a ver el acto, obtuvo la vista perfecta de aquella inocultable belleza de piel bronceada, rasgos finos y brillantes ojos miel que atrapan a cualquiera que se atreviera a mirarlos muy fijamente.

El acto dio comienzo, la mujer sacó un manojo de cartas y capturó con ellas toda la atención de  Knocks.

 -Un voluntario por favor que se acerque. ¡Vamos! No teman, yo no muerdo,  por lo menos no en público -Dijo sonriendo, las risas curiosas del público no se hicieron esperar -¿Nadie?-

-Yo…  Aquí. Quiero participar -Dijo John impetuoso, ocultando cada pizca de duda, en realidad no quería acercarse demasiado.

-¡Oh! Un chico elegante, ¿Cuál es tu disfraz? -Juliet se mostró interesada en la elegancia que portaba su voluntario en un día como ese.

-No estoy disfrazado realmente, me gusta vestirme de traje -Dijo John, mientras acomodaba su saco de Antonio Piazzi importado, su más elegante y preciada prenda.

-Muy bien, un chico que se cree bastante maduro para esas cosas. Ya verás que te sorprenderás-Juliet mezclaba las cartas con una destreza incomparable, John jamás había visto tal cosa, ni en los grandes casinos a los que había visitado -Lo que harás será tomar una carta del mazo, verla y devolverla sin que yo la vea ¿Entendido?-.

 -Entendido-John tomo la carta, una reina de picas, y la devolvió fijándose detenidamente en que D'Fleur no la viera.

-Perfecto, ahora todos presten mucha atención a lo que va a pasar, esto nunca nadie lo había hecho y ustedes son muy privilegiados al poder ver algo de esta magnitud- Oraba con el entusiasmo de una animadora de feria.

Mezcló un par de veces más las cartas, de la nada apareció un hombre que parecía ser su ayudante con unos petardos, Juliet puso todo el mazo en el piso e hizo que los incendiaran y con ese fuego, encendió los pequeños petardos mandándolos a volar. Solo tres de ellos no salieron disparados, los demás salieron y explotaron en el cielo formando una especie de rectángulo con la forma de lo que parecía una carta. Antes que se apagaran, tomó una carta que aún estaba encendida y volvió a encender los petardos faltantes, esta vez sí salieron y explotaron formando lo que completaría aquella reina de picas en el cielo. El público asombrado veía el rostro pálido de John observando en el cielo la figura de la carta que pocos minutos antes había escogido.

-¿Cómo carajos hiciste eso? –Preguntó, la expresión de estupefacción aun no abandonaba su rostro -Vi y analice todo el maldito truco… Yo también hago magia-

 Juliet reía colocándose la mano encima de su boca -Eres un novato si crees que eso solo es magia, lo que yo hago es arte querido amigo, ¿De verdad crees que yo te lo diría?- Respondió mostrando la ironía característica de algo totalmente obvio-

-Sé que no, pero puedo ofrecerte cosas grandes a cambio- John improvisaba- Veo que te ganas la vida de los espectáculos que das - Expresaba franqueza para acentuarse ante aquella mujer que, en el fondo, le había vuelto añicos la razón -¿Te gustaría dar tus espectáculos en grande? ¿Viajar por el mundo?-

-¿Y cómo es que tú puedes ofrecerme eso? –Juliet frunció el ceño con escepticismo, parecía muy en el fondo interesada en sacar información.

-Pues sé que no eres la típica rubia tonta, tocaste la seda de mi traje lo cual indica que sabes que ni con años de vivir así me alcanzaría para comprarlo- Puntualizo John con aires de grandeza-.

-Solo responde. -dijo tajante. 

-Te veo mañana. Toma, allí está mi número y la dirección de mi apartamento -dijo John mientras entregaba su tarjeta de presentación a Juliet.

Ya estaba por amanecer y John no había podido dormir en toda la noche, decidió a eso de las 7 tomar una ducha, por si a Juliet se le daba por cumplir su cita, por lo menos tendría una hora para estar listo. Pasó un buen rato en la ducha, se afeito y se echó un poco de perfume antes de salir.

-¡Pero qué…! ¡¿Cómo entraste?!- Gritó exaltado al ver aquella fémina figura sentada en su cama-.

-Secretos del oficio, querido. No es muy difícil violar una cerradura- Respondió Juliet mientras de un salto se paraba de la cama. Husmeaba toda la habitación de John -Tienes un apartamento muy bonito ¿Cómo consigues el dinero para pagar algo así?

 -Secretos del oficio, querida. No es muy difícil conseguir dinero- Dijo John sonriendo ironía. Se dirigió al armario por su ropa, la inesperada visita en su habitación lo había hecho olvidar por completo que estaba apenas saliendo de la ducha y que aún llevaba solo la toalla puesta.

Al estar a unos escasos pasos del armario, sintió un leve roce en la piel del abdomen que lo hizo retroceder. Volteó y vio que Juliet estaba barajando un manojo de cartas y que una de ellas estaba insertada en la puerta del armario que hacía apenas un segundo, él estaba dispuesto a abrir.

-Excelente, ese me encantó. Pero ahora necesito mi ropa, no querrás que me quede así- Decía John volviendo a tomar la puerta del armario para sacar su ropa pero una vez más se vio obligado a retroceder, Juliet había lanzado otra carta, exactamente encima de la que se había insertado antes en la puerta del armario, destrozándola y tomando el lugar de la anterior.

-Ya entendí  que sabes usar las cartas, ahora por favor déjame ponerme mi ropa-

Juliet levanto la ceja un poco y le dio una pícara sonrisa -No creo que sea necesaria la ropa en este instante, lo que vas a aprender lo puedes aprender con o sin ropa y entre más rápido salgamos de esto mucho mejor- Dijo mientras reparaba el marcado cuerpo de John de arriba abajo-.

  -¿Me estás tomando el pelo? Irrumpes sin aviso en mi apartamento y ¿Pretendes que me quede casi desnudo toda la mañana?- John sonaba un poco irritado –Eso no estaba en la propuesta-

-Eso es exactamente lo que quiero, entonces… ¿Lo tomas o lo dejas? –Pregunto ella aun sonriendo, sabía que su contrapropuesta no será rechazada.

Juliet se encargó de explicarle a John su arte, como manejarla y como ponerla en práctica de manera correcta. Decía que esa habilidad la había heredado de su abuelo, que había sido en su tiempo, un maestro de las cartas. La intensidad de la enseñanza de Juliet motivo a John a trabajar más duro, habían pasado ya cuatro horas John ya se sentía un poco exhausto, le propuso a Juliet tomar un descanso para preparar algo de desayuno, ella acepto sin objeción, se moría de hambre. Ella con dificultad le contó que sus padres nunca aprobaron que ella mostrara a las personas lo que sabía hacer con las cartas y que en el último año la echaron de casa. No tenía más familiares en la ciudad, todos vivían muy lejos, por esa razón hacía lo que hacía y así había logrado sobrevivir desde sus 17 años.

Mientras John preparaba unos improvisados waffless, Juliet no paraba de mirarlo, se deleitaba con aquella espalda musculosa y descubierta. De a momentos le resultaba electrizante, le llegaba de repente el enorme deseo de arrebatarle lo único que traía puesto y dejarse llevar.

Por: Mr Amsterdam.

Rincón de las malas intenciones


Buen día, querido lector casual. Hoy traigo este pequeño espacio en mi blog, una nueva sección llamada “El rincón de las malas intenciones”.

¿De qué se trata?

Se trata de un espacio de relatos de carácter adulto con historias inspiradas en el placer, la seducción, la perversión y los malos pensamientos. Así que si andabas en busca de pasión y lujuria, ¡Este es tu lugar! Un lugar que, como su nombre lo indica, estará lleno de malas y prohibidas intenciones.

Esta sección de lectura erótica la estaré llevando en coautoría de la colaboradora del blog. Por fuera de la sección, aquí seguiré trabajando en mi escritura individual.

Espero vernos con frecuencia en este rincón.
Mr. Amsterdam.





Relatos de este rincón:

-Un juego de azar.


martes, 4 de febrero de 2014

Conocidos por casualidad (PARTE FINAL)

Después de un muy buen rato en un profundo silencio, Danielle decidió levantarse, soltó al caballo del árbol donde estaba agarrado y se subió, Tom sorprendido se levantó y le pregunto qué estaba haciendo, que si no se acordaba de lo que había pasado minutos antes por dejarla tomar las riendas del caballo.

  -Confía en mí, esto lo hago por los dos –dijo con una tierna sonrisa en su rostro-.

  -Pe-pero y si volvemos a caer o nos pasa algo peor, no me lo perdonaría –bajaba la mirada Tom en muestra de derrota-.

  -Solo te pido que confíes en mí, está vez, soy yo quien te pide que me dejes intentarlo, si llega a pasar algo será enteramente mi culpa –le extendió la mano a Tom, pidiéndole que subiera al caballo con ella-.

No tuvo mucho que pensar, confiaba en ella, de manera que no podía explicar cómo no podía ser capaz de decirle que no a Danielle, se subió con ella y le indico varias veces que debía hacer con las riendas y la fuerza que debía usar a la hora de frenar. Danielle dio un par de taconazos al caballo y esté arranco a trotar, aunque al principio se asustó un poco, logro tomar el control del caballo y empezó a disfrutar de la brisa haciéndole alocar su cabello y detrás de ella, ver a un chico que disfrutaba de ver la destreza con la que esa chica que hace muy poco tiempo, casi muere ahogada por indiscreciones de él y prácticamente obligarla a hacer algo que ella no sabía.

  -¿Cómo es que lo has dominado en tan poco tiempo? –Decía Tom con un tono de sorpresa muy notable-.

  -Pues solo quería demostrarte que todos podemos superar nuestros temores si estamos dispuestos a afrontarlos, mi temor era caerme del caballo pero ves que lo he dejado atrás y ahora puedo dominarlo, tú puedes hacer lo mismo con lo que sientes.

Tom se mantuvo en silencio a lo largo de la cabalgata, volvieron al mismo lugar debajo del árbol, volvieron a sentarse en el mismo sitio y dejar el caballo amarrado como antes, él seguía sin decir palabra alguna a lo cual Danielle tuvo que recurrir a romper el hielo.

  -¿Y qué tal estuve?

  -Genial, no había visto a alguien dominar tan rápido esto, realmente estoy muy impresionado –aunque las palabras de Tom sonaban muy genuinas, no le daba la cara a Danielle-.

  -Gracias, pero, no pareces muy convencido de lo que me dices, ni siquiera me miraste al decirlo –dijo con franqueza-.

  -Pienso en lo que dijiste sobre superar los miedos y ver como lo hacías tú, me hizo pensar mucho en que quizá solo he estado posponiendo algo que hace mucho he tenido que afrontar.

Danielle había logrado lo que desde el principio busco con lo que hizo, que Tom se diera cuenta de que por más fuerte o doloroso que sea afrontar algo, se debe enfrentarlo porque nada puede ser mayor que nuestras mismas fuerzas, no importaba cuánto tardará en entenderlo, por alguna extraña razón solo deseaba hacer algo para ayudarlo. Tom le dio las gracias, le dijo que nunca antes había querido hablar de eso con alguien porque siempre temía ser juzgado o no quería escuchar las mismas cosas que le dijeron por mucho tiempo cuando ocurrió aquel fatídico accidente, de cualquier manera, para haber sido la primera vez que le hablará de eso a alguien, había entendido cosas que jamás antes pensó y realmente estaba muy agradecido con aquella que horas antes, solo era una desconocida.

Ya estaba atardeciendo, los dos quedaron en un silencio profundo por un largo tiempo, solo querían disfrutar del paisaje que les estaba ofreciendo la naturaleza, la posibilidad de estar en paz en sus mentes, solo pensar en ese momento que pasaban y olvidarse que por fuera de todo ese verde natural existía una ciudad, una familia, una universidad y las responsabilidades que día a día los desgastaban, se sumergieron en ese momento, Danielle recostó su cabeza sobre el hombro de Tom y él paso su brazo por detrás de su espalda posando su mano en el hombro contrario de Danielle, para ser desconocidos aquella imagen demostraba algo totalmente contrario, eran como amantes destinados, almas que por fin se habían encontrado.

Hubo un momento donde un par de aves empezaron a adornar aquel atardecer con sus impetuosas alas blancas, dándole a aquel paisaje una razón más por la cual disfrutarlo con todas las ganas, se dirigieron una mirada, sudaron sus manos, temblaron sus voces.

  -Desde hace un momento, me pasa algo –decía muy forzosamente Tom-, siento un cosquilleo cada vez que toco tu piel, cada que te mueves o me miras y no dejo de ver tus labios.

  -¿Quieres besarme? –Pregunto cortante Danielle, pero en su voz se notaba un extraño tono-.

  -Más que nada en este momento.

  -Entonces, ¿Por qué no lo haces?

Inmediatamente después Tom se acercó muy pausadamente a los labios de Danielle, no podía controlar su respiración y podía escuchar el latir fuerte de su corazón, pero al mismo tiempo miraba a Danielle que parecía estar como él, su mirada se fijaba en sus ojos y de inmediato en sus labios, respiraba forzosamente por los latidos de su corazón acelerados, cuando estaban a solo un paso de tocar sus labios, sintieron como sus respiraciones se hacían una sola al estar tan cerca, estaban compartiendo el mismo aire y al sentir los suspiros del  otro por sus rostros, exactamente sobre sus bocas, se empaparon en el deseo de fundirse en un beso, las constantes electrocutadas en sus cuerpos, la sentían en la piel al punto de erizarla. No pudieron aguantar un minuto más y al tocar sus labios, los dos suspiraron al mismo tiempo, a lo lejos, se veía solo la silueta de dos personas uniéndose bajo la vista de un atardecer adornado, por hermosas aves blancas de alas majestuosas.

Lo que paso luego es cuestión de entender cómo Tom describió a Danielle, lo cual viene a continuación.

Ella, tan determinada, tan suspicaz, de una mirada que podría ser amenazante y en un segundo pasar a ser tan inocente y tierna que sería imposible no envolverte en ella.

Aquella chica de negros cabellos, ojos expresivos y oscuros, labios de una muy provocativa carnosidad… Ella, que con su baja estatura podría confundir a muchos, porque era de una fuerza impresionante y un ímpetu que contrastaba con su altura. Su inteligencia sobreexcedía sus propios atributos, haciéndolos todavía extrañamente más deseables, aunque no fueran muy vistosos, sabia llevar cada parte de su cuerpo, ella era tan sexy casi tanto como lo era de inteligente.

De muchos talentos, pero de modestia excesiva, lo cual en ocasiones podría ser molesto, pero no en ella. Sus pequeñas cosillas, como ella solía decirles, que muchas veces a ojos de otros podría ser una hermosa obra de arte.

Con un carácter magistral, una fiera indomable cuando se lo propone, aunque puede llegar a ser alguien muy dulce y profundo por otro lado… Cada aspecto de ella sorprende, dispuesta siempre a aprender cosas nuevas. Firme en sus decisiones confiada siempre de sí misma, con la capacidad de entender todo lo que pasa a su alrededor en cuestión de muy poco tiempo. Una mujer sumisa siempre y cuando se le sepa tratar, pero salvaje si no tuviste mucho éxito en tu estrategia al tratar con ella. Nunca la retes, porque no va a descansar hasta hacerte tragar tus palabras. Puede llegar a esconder miles de secretos bajo esa profunda y envolvente mirada, siempre sabes que tendrá algo para decir.

Ella es esa mujer que solo encuentras una vez en la vida, esa que si la dejas nunca la olvidaras, pues es ese tipo de mujer que se mete en tu mente para nunca salir, podrías decir que ella no es una mujer, ella “es la mujer”.

Tan difícil como escribir una perfecta prosa literaria es describir a esta chica, solo eres un novato que se le ocurre cierto poemita y cree que ya puede escribir un libro, con Danielle te equivocas, ella es como un libro abierto, donde no sabes dónde está el principio y poco te interesa encontrar el final, con ella aprendes a apreciar la buena literatura por ser ella una obra de magnitud indescriptible, ella te dará pase libre para que conozcas sus capítulos solo si eres capaz de entender lo complicado de sus páginas. Eso amigo mío es la verdad sobre está inigualable mujer, tan hermosa y sensual como solo yo podría imaginar, puedes verla como una bendición o una maldición, o quizá, un poco de las dos y si piensas en la última opción, usted ha elegido bien.




Dicho esto, pueden conocer en lo que Danielle se convirtió para Tom y si en realidad aún no se lo alcanza a imaginar, es porque está en el lugar equivocado.

jueves, 30 de enero de 2014

Conocidos por casualidad (PARTE 4)

Habían pasado ya tres años desde aquel suceso trágico en la vida de Tom. Fue en unas vacaciones de mitad de años, Tom, sus amigos y familiares fueron a una finca, a la cual por petición de Tom, llevaron unas cuatrimotos que alquilaron para aquel paseo. Al llegar e instalarse, todos estaban ansiosos por montar las cuatrimotos en el campo, pero no sin antes escuchar las indicaciones de los familiares.
  -Pueden recorrer toda la finca, hay varias represas, pero solo una esta sin crías de pescado. En esa les queda prohibido entrar, es muy profunda y de piso traicionero.
El padre de Tom explicaba que varias veces el barro lo atrapa en el fondo, pero todos estaban tan emocionados que no escucharon esta ultima parte, debido a que en la finca habían construido una piscina nueva y no tenían necesidad de ir a una represa, ellos solo querían andar sus cuatrimotos. Tom sugirió pasar por las represas, pues eran caminos planos donde podían disfrutar de la.velocidad de las motos y todos aceptaron sin objeción.

Tom iba con Alex, en ese entonces su mejor amigo, ellos se criaron juntos, como hermanos, él no sabia manejar muy bien así que le pidió a Tom que le enseñara ya que era campo abierto, seria más fácil para aprender, a lo cual accedió.
Alex aprendió bastante rápido, tanto que cuando iban llegando a los terrenos planos de la represa propuso hacer carrera, todos aceptaron, tenían la adrenalina a mil. Aunque Tom le pidió que le cedería el mando se la moto, Alex se negó rotundamente, estaba lleno de adrenalina y muy confiado por lo bien que había manejado hasta el momento.
Inicio la carrera, en cuestión de segundos Alex tomo la delantera, realmente había aprendido bastante bien y estaba demostrándolo, les tomo mucha ventaja a los demás, Tom emocionado le dijo que viera cuanta ventaja lea habian tomado, Alex volteo y rieron, pero perdieron de vista el camino y se dirigían directamente a un hueco, Tom alcanzo a verlo pero fue demasiado tarde.

Tom, trago en seco, se había paralizado, las lagrimas en su rostro se hacían mas constantes, pero no producía sonido alguno. 
  -Toma aire, cálmate, si no quieres seguir lo entiendo perfectamente solo quiero que te calmes -le decía Danielle mientras lo tomaba de las manos-.
  -N-No, es-esta bien, lo siento es que aún siento ese recuerdo demasiado intensamente.
Tom tomo aire, agarro fuerte las manos de Danielle y ella correspondió, agarrándolo también con fuerza.

Alex trato de hacer lo que pudo para esquivar el hueco, pero volcaron, la moto se disparo unos 4 metros, cayendo con Tom y Alex dentro de la represa traicionera, la peor parte la llevo Tom pues no sabia nadar, además de que su pantalón estaba atorado en una parte de la moto y esta ya estaba hundiéndose. Alex que por otro lado era un nadador experto, incluso había sido campeón de clavados, salio rápidamente a la superficie luego de caer, estaba un poco aturdido por el golpe en el agua, pero estaba bien, pero al no ver a Tom sino unas burbujas salir, se alarmo y nado rápidamente para ayudarlo. Se sumergió hasta el fondo, al llegar alcanzo a notar la moto a pesar de lo turbio del agua, inmediatamente diviso a Tom suspendido e inconsciente, lo halo pero se dio cuenta que tenia el pantalón atorado, hizo lo que pudo para zafarlo, lo consiguió y en ese momento otro de sus amigos que era el otro que sabia nadar llego a auxiliarlo y subió a Tom de inmediato, lo llevaron a la orilla y lo golpeaban en la espalda y presionaban su pecho para que reaccionara, luego de un instante notaron que Alex no salia. Tom despertó, pregunto de inmediato por Alex, a lo que respondieron que no había salido aún, no sabían que había pasado, pero que ya estaban en busca de él. Tom espero 15 largos minutos, los más largos se su vida, hasta que vio salir a Alex, todos intentaron reanimarlo para que reaccionara, pero no sobrevivió, al salvar a Tom, Alex había quedado enterrado entre el barro y la moto en el fondo, no pudo soltarse a pesar de todos sus esfuerzos. Tom tenía a su amigo entre sus brazos, su hermano, había muerto por salvarlo a el, entre gritos de dolor y llanto, la.vida de Tom cambio desde ese momento.

Luego de terminar la historia, hubo un silencio prolongado, Danielle estaba anonadada y Tom se estaba reponiendo de aquel recuerdo.
  -Nunca he podido superarlo sabes, todo fue mi culpa, todo lo que paso fue mi culpa y todos se encargaron de solo decirme que no lo era, pero sabia que lo decían por consolarme y me empezó a molestar -Tom parecía un poco más repuesto del recuerdo, ahora parecía tener rabia recordando las cosas que decían las personas-.
  -Pero Tom, es que no creo que lo dijeran por condescendencia o lastima, realmente no sabias que eso pasaría, antes de lamentarte tanto tiempo, deberías verlo como tu héroe, dio la vida por ti, como un hermano lo haría.
  -Lo sé, pero no puedo dejar de pensar en que pude hacer algo más y contigo, lo que paso contigo, tenerte en mis brazos y no reaccionabas, demonios no hubiera podido soportar algo así nuevamente, lo siento en serio, lo siento mucho -Agarro las manos de Danielle y acerco su rostro a ellas, suplicando perdón entre sollozos y lagrimas-.